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viernes, 26 de octubre de 2007

El perro-búho Platanito, catador de vinos secreto, y la noticia sobre el letrero de fondo rojo y el Reto Vinos

Hace muchos años, un lunes, Platanito fue a una clase sobre cómo ser un buen catador de vinos, el cual terminaría siendo su trabajo secreto en varios años. Al entrar, después de una buena clase de probar diversos vinos, se dispuso a salir, y vio un letrero en la puerta, por adentro, el cual decía algo parecido a "Por favor termine su vino antes de salir. Gracias.", con la imagen de una copa y la frase "Reto Vinos". Saliendo de la clase, un tiempo después, un compañero le preguntó que cómo era el letrero. Platanito respondió lo que creía que había percibido, más su compañero le dijo que no, que lo que en realidad el letrero decía era diferente a como lo recordaba! Decía que tenía un fondo rojo, no blanco (el cual siempre había ignorado, al ser un elemento que realmente no importaba mucho al mensaje), y decía algo parecido a "Por favor tire su vino antes de salir. Gracias.", y con una imagen de la Tierra con un árbol creciéndole. Esto se le hizo muy raro al perro-búho, quien (según él) gozaba de una percepción normal, y pensó que el problema era por su falta de memoria (o la de su compañero), y no por alguna anormalidad en su percepción. Sin embargo, por alguna razón estaba seguro que el letrero sí tenía un fondo blanco, no rojo; ahí la memoria no podía fallarle.

El miércoles Platanito fue otra vez a su clase de catador de vinos. En esta clase, le hicieron a él y a sus compañeros algo llamado "Reto Vinos", para probar su percepción del sentido del gusto, importantísimo para ser un buen catador de vinos. Le dieron a él y a sus compañeros dos copas, y le dijeron que cada vino, aunque parecían iguales, eran en realidad diferentes, y tenían que escribir su percepción del sabor de cada uno. Esto a Platanito se le hizo un poco difícil, ya que a ser verdad, sólo llevaba unas semanas yendo a esta clase. Unos de sus compañeros, ya más experimentados en el arte de los vinos, querían expresar exactamente qué vino era, pero la maestra les dijo que el punto de la actividad era describir su percepción, no identificar cuál es. La maestra ahora les dió tres copas, diciéndoles que debían de identificar, entre las 3 copas, cuál era el vino diferente. Platanito lo distinguió con cierta facilidad, más pensó que si no le hubieran dicho que había una diferencia, no la hubiera notado. Pensó que es más fácil saber identificar si sabes lo que te espera.

El viernes Platanito se dispuso a leer el periódico, y en él vió una nota sobre su clase; específicamente sobre la clase del miércoles, del Reto Vinos. Notó que pusieron como una de las imágenes el letrero que había notado el lunes. Se dió cuenta, sin embargo, que en lo que pensó que no se podía haber equivocado (el color del fondo del letrero), sí lo había percibido de otra manera! Ahora vio bien el rojo, que le resaltó probablemente debido a que es un color llamativo. Sin embargo, no sólo su percepción era limitada, se dió cuenta, sino también la de su compañero; el letrero claramente mencionaba que se terminara el vino, y no que se tirara. Se dió cuenta que incluso el periodista quien escribió la noticia tenía una diferente percepción, ya que se fijó más en el aspecto del salón y de los escritorios que en el letrero en sí. Notó que los actores de conocimiento (él, su compañero, el periodista) tienen una percepción diferente, y al ignorar ciertas cosas (como él ignoró el color del fondo del letrero, su compañero el mensaje, y el periodista el letrero completo), resulta ser un relato parcial, y no completamente imparcial, como se supone que es una noticia formal.

Platanito así concluyó su primera semana de la escuela de catadores de vinos, dándose cuenta que la percepción, del gusto o de cualquier otra, puede variar entre personas.

viernes, 19 de octubre de 2007

La percepción normal del perro-búho detallista, catador de vinos secreto (alias Platanito), y el caso de la tabla perdida

Mi título me inspiró:
Platanito, perro-búho y catador de vinos secreto, la mascota de "percepción sensorial" en clase de TOK (el abuelo-caracol es la mascota de "lógica")


Ahora sí, la clase. Durante esta semana continuamos con la percepción sensorial.

El lunes la maestra no pudo estar con nosotros toda la clase, en la cual presentamos la descripción del salón desde la percepción de un animal. Me gustaron mucho las presentaciones de todos; todas estaban complicadas, aunque había un detalle que los delataba para saber cuál animal era (eso o César decía a toda la clase cuál era el animal :P) Me gustó mucho el experimento de Alejandro, que a pesar de que la mayoría acordamos que el primer vaso sabía a agua y el último a limón, el de en medio tuvo reacciones mixtas; yo, por ejemplo, no le encontré sabor, mientras que otros sí. También aprendí algunos detalles interesantes tanto de mi animal como de los animales de los demás (eso me sonó a "la perra de mi tía"). Por ejemplo, el águila no huele, el gato no soporta lo caliente, las moscas tienen células de presión, y la vista de los perros difiere entre razas, dependiendo del tamaño de la nariz. Este último dato fue interesante para mí: si entre los perros difiere el sentido de la vista tan radicalmente, ¿puede pasar lo mismo entre los humanos? *Por cierto, maestra, ya encontré la tabla. Se me olvidó entregársela hoy, lo siento. Yo se la entrego el lunes.

El martes contestamos una actividad sobre la percepción, con la cual retomamos una pregunta de entre las primeras clases: ¿cómo sé que lo que llamo rojo es el mismo rojo que el de alguien más? Sin embargo, esta vez nos añadieron una pregunta clave: ¿importa? Yo pienso que no se puede saber si es el mismo, pero que realmente no importa a menos que la diferencia sea bastante notoria (como por ejemplo en una persona daltónica). También hicimos una pregunta sobre qué es lo "normal". Se me hizo una pregunta interesante y muy difícil de contestar (más o menos como ¿qué es conocimiento?), aunque creo que Pedro dió una buena respuesta: que lo normal depende de la situación, experiencia, etc. Sin embargo, aunque sea cierto que dependa, ¿qué es lo normal? Luego se hizo una pregunta poniendo como ejemplo los catadores de vino: ¿se puede aprender a probar? Yo diría que depende de dos cosas: qué tan desarrollado tiene la persona el sentido del gusto, y su preparación. Una persona se debe preparar para poder distinguir y diferenciar entre sabores de vino; sin embargo, puede que por más preparación que tenga, debido a un menor desarrollo del sentido, no se pueda lograr a diferenciar.

Hoy viernes hicimos una actividad en la que vimos y escribimos cómo percibimos unos objetos. Me gustó de la clase que la manera en que percibimos al mundo es diferente, como hizo notar la maestra: yo soy ordenado, Pablo se fija en los detalles, César es seguro, Apolinar inseguro, y no-Alejandro... ¿le gusta dibujar? Y si se puede ver reflejado fuera de clase, creo yo; por ejemplo, sólo pregúntenle a Apolinar sobre el famoso "secreto" del examen de Informática en 2do semestre... También me llamó la atención la pregunta sobre la diferencia entre percepción e interpretación; el que hayamos dicho cada quien que el búho estaba formado de diferentes materiales, ¿lo percibimos directamente, o lo interpretamos? Yo creo que lo interpretamos, pero esto lo hacemos ya de manera tan automática que no nos damos cuenta.

También el viernes hablamos de Platanito. No está muy relacionado a la clase, pero... Espera, Apolinar inseguro. Sí, entonces sí se relaciona a la clase. Ahora tengo excusa... digo, justificación, para poner esto en la bitácora que debe ser relacionada a la clase.

http://www.platanitoshow.com/welcome1.html